Por alguna razón sentí que debía hoy escribir hacia ti. Nunca es fácil enterarse que una persona que conociste ya no está en este mundo. Ese día que supe la noticia, era de noche como ahora, y quedé impactada. Recuerdo que al otro día le conté a mi mamá, quien aún te reconocía y sintió el mismo shock. No pude ir al velorio ni a tu funeral. Y no pude de terminar de escribir lo que sentía en ese momento, porque todavía no asimilaba bien.
Fue una noticia impactante, pero es ahora después de 2 meses que me doy cuenta que me afectó mucho más de lo que creía. Resultó que a pesar que nunca fuimos amigos cercanos, terminaba en algún momento del día pensando en ti y esperando que estuvieras bien en el cielo. Debes saber, o eso creo, que dediqué oraciones por tu alma, por tu familia y personas cercanas que sufren porque no estás aquí. Eras una persona muy alegre, y hubo varias cosas que vivimos juntos en el colegio, cuando nos sentábamos juntos y hacíamos trabajos y a muchísimas personas nos diste momentos que no olvidaremos. Espero que puedas leer esto, Fabián. Rezo por tu alma, y como ya dije, te sigo recordando casi todos los días a pesar de que no hablamos más desde que nos graduamos.
Esto te lo dedico a ti y a las personas más cercanas como tu familia y amigos. Quién sabe, tal vez alguien en un par de minutos o años googleen tu nombre, y aparezca este escrito de alguien desconocido. Es el mínimo apoyo, hasta ahora invisible, que puede darles una persona anónima como yo, que compartió la enseñanza media contigo, que te quiere y te recuerda.
Que en paz descanses Fabián