Te imaginé caminando en una noche helada. Te imaginé ya camino a tu casa, pensando en las cosas que debías hacer, en lo feliz que eras ahora. En un momento fuiste interrumpido levemente por algo indescriptible. Dejaste tus ideas a un lado tratando de comprender. Era desconocido y cercano. Tal vez demoraste un poco en darte cuenta que te llevabas un recuerdo mío sin mi permiso. Y al entenderlo, seguramente dijiste para ti mismo una pequeña frase de desaprobación cariñosa...
Te imaginé caminando en una noche helada. Te imaginé sonriendo, dando media vuelta y pensando: "Esta noche podré besarla una vez más".