domingo, 22 de agosto de 2010

sueños

Veía el río que tanto le gustaba en su niñez. Estaba rodeado de pastos y juncos que no permitían ver qué había al otro extremo. Veía el puente donde le gustaba saltar y mirar como corría el agua. Ese puente eterno que atravesaba supuestamente la parte más delgada del río. Volvía a sentir esa felicidad inocente de estar en un lugar demasiado perfecto, lejos de donde vivía y estar nuevamente en una aventura de recorrer a través de los gigantes árboles que llevaban al cielo, encontrar nuevos caminos que las veces pasadas no había descubierto. Pensaba en poder tocar las nubes si trepara los árboles y descubrir lo que mil veces había imaginado.


Era solamente un canal. El puente no existía, la humedad sigue afectando a los 2 últimos tablas que quedan. Sólo hay tierra alrededor, mezclado con el pasto, a veces seco, a veces verde. Apenas lograba parecerse al lugar que tantas veces había estado. Tanto tiempo había esperado para ver que ese lugar ya no existía. Se atrevió a seguir recorriendo, viendo los árboles que quedaban, y viendo otro nuevos que habían. Sus sueños de niñez parecían haber desaparecido.


Al empezar a devolverse, se sorprendió. Sonrió. Una persona parecía observarla desde muy lejos, una silueta borrosa, que apenas podía distinguir. Esta vez observó bien su alrededor. No todo había desaparecido. Comprendió que no había esperado tanto tiempo para cumplir sus primeras ideas en un lugar ideal. Había esperado para poder vivir ahí los nuevos sueños que tenía para su futuro.



1 comentario:

  1. Exacto, muchas veces las cosas simplemente ya no son lo que parecen, es como si sencillamente se hubiese derrumbado todo a nuestro alrededor, pero eso no significa que todo este perdido, por el contrario... a veces es necesario destruir lo existente para construir algo mejor, tanto material como ideologicamente...
    :)

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