sábado, 26 de marzo de 2011

Miedo

Siempre supe los peligros a los que me estaba exponiendo cuando me uní a la organización. Ya han pasado años desde el momento en que, por soledad y utilidad, comencé a ser parte de este secreto. Y a medida que el tiempo pasaba, los miedos que tenía a exponerme a esos riesgos todos los días iban desapareciendo. Ahora entiendo que como, en general no pasé por muchas situaciones complicadas, me acostumbré, y terminé por no asimilar a lo que realmente me enfrentaba. Lo entendía, pero nunca imaginé la magnitud de las consecuencias.


Todavía era una niña cuando todo partió. Con 13 años, lo importante era entrenarme para lo que venía en mi vida. De a poco mis sentimientos fueron desaparecieron, me obligué a no sentir nada para así no sentir dolor, no tener sufrimiento y no volver a llorar nunca. Dejé de darle importancia a los hechos, a mi vida, a las cosas básicas de la realidad. Las misiones que debía hacer eran básicas en ese entonces, mantener cualquier acción en secreto era muy simple, y la idea de estar teniendo una “vida” oculta paralela era incluso emocionante.


No me di cuenta como las cosas se fueron complicando. Cada vez sentía que mejoraba, pero también las misiones eran más arriesgadas, y definitivamente más largas. Fingir y ocultar se convirtieron, hasta hoy, en las acciones que más utilicé diariamente. Empecé haciéndolo para proteger a las personas que quiero, para alejarlos de cualquier daño. En algún momento, esa protección hacia ellos era una costumbre, existió un punto en que el aparentar se convirtió en una máscara que ya no podía controlar en ninguna de mis dos realidades. Cumplía perfectamente el objetivo.


Pero los sentimientos cuando vuelven, te nublan la racionalidad. Después de una mala organización del grupo, y un par de errores sucesivos, llegamos a la crisis en la que estamos. Ahora han existido mayores enfrentamientos, y el peligro ahora sí se materializó. Todo lo que alguna vez protegí podría ser destruido. Todos los miedos han vuelto, y con él, también las emociones que comprimí y que me confunden. No sé cómo reaccionar….


¿El daño está vez si sería irreversible? ¿Qué pasará si no logro que todo termine?.... Seguramente…. Pasará lo inevitable….


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