Mi querida fuerza misteriosa, nos volvemos a encontrar una vez más. Ha pasado demasiado tiempo. Largos años han pasado ya desde que tuvimos nuestro último enfrentamiento y no te mentiré, hasta esperaba con ansias este reencuentro.
Siento curiosidad del por qué en estos momentos estás aquí. No. Más que el por qué, tengo curiosidad por el método. Sé que así como yo estoy pendiente de ti y de tus actividades a los que la mayoría llama "coincidencias", has estado dándote cuenta de mis cambios. Sé que notas que mi frialdad característica ya no me domina como antes. Pero conoces también al igual que yo el conflicto interno que se genera entre mi racionalidad, sentimentalismo y mi maldad.
¿Qué es lo que ocultas que yo aún no me percato? No intentes engañarme. Puedo sentirlo... es la presencia de otro punto de inflexión, pero no logro descifrarlo. Además, esta vez no irrumpiste de un sólo golpe. ¿Será que ya llegó el momento del que hablamos aquel mes de Agosto? ¿Es esa la razón de los sueños que he tenido? Sabes perfectamente que los únicos sueños que recuerdo son las pesadillas y no es coincidencia que hace varias semanas que he estado teniendo el mismo sueño... el mismo sueño.
Y como siempre, no harás nada hasta que las cosas pasen.
Un nuevo punto de inflexión en mi vida. Sé que puedo enfrentarlo mejor esta vez. No pasará lo mismo que antes. Sólo debo dejar mi inseguridad de un lado.
Sólo debo dejar atrás el "que dirán".
Sólo debo dejar atrás la racionalidad esta vez.
Después de todo, mi querida y malvada fuerza misteriosa, tú me convenciste que los sentimientos no servían y que la racionalidad era el único camino. Hoy no. Finalmente siento que puedo ser yo otra vez.
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