Con una sonrisa él cierra el cuaderno, haciendo que todo vuelva a ser como antes. No se lo devuelve. Ella no se lo pide. Así puede ver su verdadera apariencia cada vez que él quiera.
jueves, 20 de febrero de 2014
Morado
Con una sonrisa él cierra el cuaderno, haciendo que todo vuelva a ser como antes. No se lo devuelve. Ella no se lo pide. Así puede ver su verdadera apariencia cada vez que él quiera.
domingo, 5 de enero de 2014
Viento
Ese viento, en aquel momento, fue el que empezó todo.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Miedo (Parte 2)
domingo, 15 de diciembre de 2013
Enfrentamiento
lunes, 13 de febrero de 2012
Para Fabián Rodrigo Mennert Aranda
Por alguna razón sentí que debía hoy escribir hacia ti. Nunca es fácil enterarse que una persona que conociste ya no está en este mundo. Ese día que supe la noticia, era de noche como ahora, y quedé impactada. Recuerdo que al otro día le conté a mi mamá, quien aún te reconocía y sintió el mismo shock. No pude ir al velorio ni a tu funeral. Y no pude de terminar de escribir lo que sentía en ese momento, porque todavía no asimilaba bien.
Fue una noticia impactante, pero es ahora después de 2 meses que me doy cuenta que me afectó mucho más de lo que creía. Resultó que a pesar que nunca fuimos amigos cercanos, terminaba en algún momento del día pensando en ti y esperando que estuvieras bien en el cielo. Debes saber, o eso creo, que dediqué oraciones por tu alma, por tu familia y personas cercanas que sufren porque no estás aquí. Eras una persona muy alegre, y hubo varias cosas que vivimos juntos en el colegio, cuando nos sentábamos juntos y hacíamos trabajos y a muchísimas personas nos diste momentos que no olvidaremos. Espero que puedas leer esto, Fabián. Rezo por tu alma, y como ya dije, te sigo recordando casi todos los días a pesar de que no hablamos más desde que nos graduamos.
Esto te lo dedico a ti y a las personas más cercanas como tu familia y amigos. Quién sabe, tal vez alguien en un par de minutos o años googleen tu nombre, y aparezca este escrito de alguien desconocido. Es el mínimo apoyo, hasta ahora invisible, que puede darles una persona anónima como yo, que compartió la enseñanza media contigo, que te quiere y te recuerda.
Que en paz descanses Fabián
viernes, 22 de julio de 2011
Noche de Confesiones
Confieso que olvidé la ruta de acceso a mis archivos personales.
Confieso que quemé y borré la mitad de las cosas que alguna vez escribí. Por miedo a que pudieran encontrarlas, tal vez reírse, que se propagaran. Miedo a que no lo percibieran como yo lo hacía.
Confieso que siempre miento. Agrego un poco de ficción, que no hace daño ni cambia el sentido de los hechos, a la realidad. Siempre tengo alguna mentira preparada cuando a veces se nota que me siento triste. Siempre tengo la excusa tras la excusa que no resulta a veces cuando se nota que me siento triste.
Confieso que tanto mentir me ha llevado a actuar de una forma diferente. Paso días teniendo una máscara perfectamente hecha, a veces tengo la máscara a medio hacer. Otras veces sólo es maquillaje que logra encubrir cómo reacciono o qué siento.
Confieso que no se aconsejar. No se me ocurre como dar ánimo, como guiar a otra persona. Sólo puedo estar apoyando a las personas.
Confieso que soy muy dura conmigo. Tiendo a criticarme mucho y a tener pánico de ser una mala persona. Pienso demasiado cómo debería ser, cómo debí haber sido, y porque no soy como quiero.
Confieso que me complico por tonteras.
Confieso que soy muy observadora. Me fijo y recuerdo a veces detalles sin sentido o también importantes signos que no puedo dejar de percibir. Confieso al mismo tiempo que me hago la tonta y no demuestro conocer más de lo normal.
Confieso que me cuesta mucho (mucho mucho) confiar en alguien. Tiendo a mantener distancia con las personas, tener miedo de cómo son, de si no engañan (algo inconsecuente considerando que a través de mis máscaras yo también engaño) Tengo miedo principalmente de saber si revelan secretos, si de verdad callan cuando dicen que lo hacen.
Confieso que no me gusta aceptar ayuda y trato de enfrentar mis problemas sola.
Confieso que he llorado cuando hablo con otras personas por internet sin decirles. Es una de las magias de no poder ver al otro en el momento en que hablas.
Confieso que hay veces en que me encierro en la fantasía y no tengo contacto con la sociedad. No salgo de mi casa, encuentro nuevas historias que leer y que ver.
Confieso que me da pena que la mayoría de las personas me habla sólo por interés. Para saber de alguien más, por un favor específico.
Confieso que todo lo que publico en el blog pasa por tres filtros personales.
Confieso que esta noche recordé la ruta de acceso a mis archivos personales.